Desde hace unos años el ácido hialurónico está por todas partes, es la molécula estrella. Lo encontramos en cremas hidratantes y antiedad, lo usamos en tratamientos estéticos, en tratamientos de artrosis, en suplementos alimenticios para deportistas y para combatir las arrugas. Cuando algo sirve para tantas cosas, en apariencia tan diferentes entre sí, saltan las alarmas. ¿El ácido hialurónico es tan versátil y efectivo como lo pintan?

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