Cada vez hay más alimentos que muestran en su etiquetado alguna declaración saludable. Desde postres lácteos que «contribuyen al normal funcionamiento del sistema inmunitario» a bollería industrial que «aumenta la capacidad de atención y memoria». Este tipo de declaraciones hacen que algunos alimentos de bajo interés nutricional aparenten ser saludables. Ante esta vorágine de caretas saludables, da la impresión de que todo está permitido y que no hay ninguna autoridad al mando que lo regule.

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