—Deborah, defíneme en una frase qué es para ti la belleza.

La belleza es la apreciación sensible del mundo.

Supe contestar rápido porque es algo sobre lo que he meditado mucho. Desde que estudié Estética, que es la rama de la filosofía que estudia la esencia y la percepción de la belleza, sobre todo en aspectos relacionados con el arte; hasta la actualidad, en la que el arte y la ciencia son el núcleo de mi investigación y un pilar esencial en mi profesión como comunicadora.

Cada una de las palabras que conforman esa definición está pensada y repensada, y así es como entiendo la belleza, la belleza en mayúsculas. Por resumir:

La belleza es la apreciación sensible del mundo.

Apreciación, de apreciar, en dos sentidos: como percibir, que sería la interpretación simple; y como reconocer y estimar, que es una interpretación más compleja y que apela a una escala de valores individual.

Sensible porque la belleza es una sensación, produce una reacción emocional y ésta nace de los afectos y los saberes.

Tanto apreciación como sensible apelan al sujeto, a quien experimenta la sensación de belleza y, por tanto, la belleza es subjetiva.

Mundo es el objeto de la apreciación. El significado de mundo es «todo lo que existe», pues absolutamente todo es susceptible de ser considerado bello.

Me preguntaron qué es para mí la belleza unos días antes de la presentación de uno de los nuevos proyectos en lo que me he embarcado y del que me siento muy orgullosa de formar parte. El proyecto es un site llamado «El observador de la belleza». La frase inspiracional de este site es la del filósofo Francis Bacon: «la belleza está en los ojos del que mira». Efectivamente la belleza no es una cualidad patrimonial de los objetos, sino que es subjetiva, la otorgamos y la sentimos nosotros, así que está en los ojos del que mira.

En este nuevo site escribiré sobre la belleza desde los dos puntos de vista que más me apasionan: la ciencia y el arte. Todos los artículos que vais a ver serán nuevos y originales, con una perspectiva desde la que nunca se ha escrito. Os hablaré de obras de arte y de artistas que me apetece mucho mostraros. Encontraréis artículos sobre ciencia y sobre la belleza que la ciencia nos revela. Os hablaré de lo de siempre pero como nunca: de lo extraordinario de lo ordinario. Y es que las bellezas exuberantes se ostentan, las bellezas sutiles se descubren y conquistan.

Detrás de «El observador de la belleza» está L’Oréal, pero en este site no se hablará de cosmética. En este site sólo se hablará de Belleza en mayúsculas, en su sentido más amplio y profundo. Se hablará de literatura, de artes plásticas, de ciencia… de todos los saberes y de todos los territorios en los que la belleza está presente.

Para avalar este proyecto y perfilar su deriva, se ha hecho el primer «Estudio sobre la percepción de la Belleza para los españoles». Este estudio fue presentado hace unos días en Madrid, donde también se presentó «El observador de la belleza». El estudio fue elaborado durante meses por el instituto independiente de investigación de mercados Kuo Experience para L’Oréal España. De entre las más de 1.000 personas entrevistadas, el 70,8% relaciona la belleza con la naturalidad, seguido de conceptos como la actitud (59,3%), la subjetividad (58,3%), la multisensorialidad (no solo visual, sino a través de todos los sentidos) (54,7%), el conocimiento (53,6%) y la belleza interior (50,5%).

En el estudio también se han recogido algunos valores diferenciales en cuanto a nivel socioeconómico, género, edad y comunidad autónoma de residencia.

En contra de lo que pudiese parecer a simple vista, estamos dejando atrás la definición coloquial de belleza como sinónimo de hermosura superficial. Hemos pasado de una percepción simplista y reduccionista de la belleza a relacionarla con aspectos más profundos e integrales. De hablar de belleza en términos de fisicidad, a hablar de belleza en términos intangibles.

La directora del estudio, Pilar Parra, decía que este cambio de paradigma comenzó en 2008 con la crisis, cuando se empezaron a transformar muchos de nuestros valores, incluidos los de la belleza. Durante la presentación, Pilar Parra recordaba el concepto de «modernidad líquida» acuñado por el popular sociólogo Zygmunt Bauman. Bauman definía el momento actual de la historia como un momento en el que las realidades sólidas de nuestros abuelos, como el trabajo o el matrimonio para toda la vida, se han desvanecido y han dado paso a un mundo más precario y provisional, ansioso de novedades. La flexibilidad se ha convertido en una cualidad valiosa. En palabras de Bauman “la flexibilidad significa que no estás comprometido con nada para siempre, sino listo para cambiar de sintonía, la mente, en cualquier momento en el que sea requerido. Esto crea una situación líquida. Como un líquido en un vaso, en el que el más ligero empujón cambia la forma del agua. Y esto está por todas partes”.

Este momento en el que nada se siente como permanente, y en contra de lo previsible, parece haber otorgado mayor importancia a las experiencias, a los saberes, a los momentos y a las sensaciones. En las últimas posiciones del estudio sobre percepción de la belleza es donde aparecen los aspectos físicos como el cuerpo (19,4%) o la cara (15,1%). En primer lugar aparece la naturaleza (46,3%), los momentos felices (31,9%), los momentos en familia (26,6%) y el arte (26,5%).

Y para ti, ¿qué es la belleza?

Responde dejando un comentario en esta entrada o en las redes sociales, a través del hashtag #ObservaLaBelleza.